sábado, 10 de enero de 2009

MARIANELLA PONCE


NELA:

¡Cuántas cosas han pasado!, desde la primera vez que te ví, eras tan chiquita, que cabías en una caja de zapatos y te reías, ya, te reías. Después vinieron las preguntas a tu vieja, del porqué del nombre compuesto, y lo era por una novela radial basada en el libro "Marianella" de Benito Pérez Galdós. No tenías un año y ya hablabas, y siempre sonriendo. Después la vida te llevó por turbulencias indecibles, siguiendo la prosapia genética de torturas sentimentales. Un secundario cursado a los tumbos, con monedas y cortes de luz general, escapes, aventuras, te fueron llevando por los escalones de fantasmagóricas experiencias. Después el amor, entró como un ladrón por tu ventana, arrebatándote la inocencia y dejándote soles por herencia. No importa, cuántas veces te quisieron soldar los labios, destruirte la sonrisa. Decías simplemente: "la base está". Ahora desde esta perspectiva del recuerdo, de tu voz, que me alcanza por la línea telefónica, tu palabra que me agranda, siento que no fueron en vano, aquellas vivencias en el Barrio San Martín cuando tu madre cocinaba con el techo por estrellas y debía buscar el agua, no sé por cuántos pasillos de miseria. Muy lejos está aquel baño público, o el almacén del Gallego o la vecina Pirucha. Muy lejos está la ausencia sanluiseña de tu padre, o el desafío casi siniestro de cruzar al otro lado del zanjón y descubrir como vivían los que realmente vivían. Y pudiste, lo cruzaste, distante está la cochambre; ¿te acordás de la canción de Serrat? Ahora, estoy segura, pisás tierra firme, has echado el ancla, y quizás los que te aman no entienden la dimensión interior de tu alegría. FELIZ CUMPLE NELA DEL ALMA. DIANA LAURA.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

JULIETA OLMEDO

Hola querida hermana: ¿Te acordás?

Miro hacia atrás, y hay cosas buenas y malas, rescato las buenas.
Te acordás? cuando la mami se levantaba al amanecer y nos hacía un desayuno con ñaco y cebolla en la sartén de la Abuela Matilde, porque no tenía otra cosa?. Alguna vez, me dijo la Laura tu mamá no dejaba ver la pobreza.
Los domingos cuando infaltablemente hacía tallarines, con el tuco y mucho aceite. Después nos bañaba y nos compraba un chupetín a cada uno. (La gran golosina). Recuerdo los días de vacaciones, que no lo eran , ahora sé que jamás las tuvimos, cuando el papá nos encargaba a su ida, cinco palabras desconocidas del diccionario y luego debíamos realizar las oraciones a modo de interpretación. Y su vocación enferma de hablar siempre de Filosofía, Política o de Sarmiento. Las discusiones por los celos de mamá. Las veces que lo echaban del trabajo. Las veces que me mareaba, quizás de hambre y me apoyaba en vos para no caerme. Los días que pasé gritando por el dolor de oídos y jamás me llevaron al médico. El agua que no teníamos. El grifo de la calle 3 de Febrero y Santá Fé donde jugábamos en verano. Sabés? me queda lo que quise quedarme. Esa porfía de leer inculcada a golpes, (decían la letra con sangre entra). Ese querer saber que es lo que pasa en la vida de mi país, en el mundo. Atesoro aquella hormiguita viajera que el Carlos me dibujó en la portada de mi cuaderno de primero superior. Me quedan tus dibujos ejecutados con birome negra, trazo fino, cuando hiciste al General San Martín entre tantos otros. Te acuerdas? de aquellos dibujos con tinta china y lápices de grasa? que parecían hecho en el oriente? Cuando vigilábamos la salida de papá, esperando con ansias que saliera, para que no nos torturara más? y vos le quemaste el pantalón gris?. Cuando fumabas a los nueve años, y yo admiraba tu coraje de jugar a ser grande en el medio de la noche? . ¿O aquellas veces cuando la mami, pasaba las noches enteras, parada en la ventana, mirando, hacia la calle?.
La admiración que sentían las maestras por nosotros, por las máximas que colocábamos al comienzo de la página, cada día?: "Tierra rica y sin cultivar, no tiene nada que dar". Me acuerdo una noche de verano, no sé cuántos años teníamos, vos cantabas con un libro en la mano., apoyada en el tronco de un sauce añoso Brasil, noches de Brasil. Cuando recitabas El Embargo: Pase usté más alanti, y quentren tos esos.
Tengo presente aquel día cuanto la Fité te humilló, por las moscas en el rancho, y nuestro padre le hizo una carta al padre de ella, recriminándole la actitud. Solamente querida hermana me queda lo bueno. Lo otro lo dejé en el camino, como quien en un vuelo, que amenaza venirse a pique, soltás las pesadas cargas, para salvarte, arrojé, los golpes, la falta de cariño, la falta de caricias, la falta de comida, los Reyes a los cuales mataron con la verdad, las lluvias que nos atacaba cada vez que llovía, los sabañones, que me partían las manos en el invierno, los juguetes que eran de los peores. Sabés? estoy salvada. He llegado a un lugar, donde ya no tengo miedo, por no saber que comeré mañana. Ya no tengo miedo, si nos van a quitar la casa prestada, o lo van a hechar otra vez del laburo al papá. Estoy salvada. No te había escrito, porque tenía dolor, dolor por no tenerte aquí, bronca con la vida, porque tuviste que irte. Pero estás conmigo, en este globo espiritual que es el vivir de BUENOS RECUERDOS. FELIZ NUEVO CUMPLEAÑOS. BESOTES. TE QUIERO. TU HERMANA.

miércoles, 30 de julio de 2008

LA CASA DE LOS LEONES


Gira el cilindro monumental de treinta metros de largo, lo surca por su centro un especie de taladro triturador de yeso que es ingresado por un embudo. El mineral cocinado y molido va a desembocar a un extremo del tubo, donde es embolsado por los peones. MANUEL -el patrón- los contempla con la vista naufragante; recuerda cuando se introdujo hace treinta años furtivamente en una fábrica de las "grandes" y copió a escondidas el diseño de la máquina, no le salió igual, con materiales de menor valor mejoró la estructura.
A la par del crecimiento material, de los frutos económicos que su empresa redituaba , fue reflexiona, perdiendo los ideales espirituales.
Había dejado atrás, los dibujos, en el viejo almacén de la calle Yrigoyen en San Rafael, allí, donde alguna vez, pasó Mauleón Castillo y elogió sus ilustraciones. También abandonó las clases de moldería en la Universidad Nacional de Cuyo, ni que decir de las exposiciones de terracotas que se asemejaban a los dibujos de Molina Ocampo, en casi todas las galerías de arte de la república. Se sentía mimetizado en sus personajes de rostros grotescos, no había podido desprenderse de los borrachitos, ni de los dibujos quijotescos. Amarillas estaban las críticas en los diarios, como este yeso, así de seca estaba su vida, destruidos sus anhelos, envasadas sus aspiraciones. Aunque hubo en su andar una tregua, donde el capital no sumaba su inventario y prometió a su Indiecita una casa a orillas de un arroyo en Malargüe, muy cerca de Llancanello, mansamente las aguas acariciaron sus cuerpos en el fuego de muchos eneros, pero la casa no fue.
Al tiempo, le construyó un ranchito en el barrio marginal Martín Güemes; iba a verla diariamente, mientras la sombra vestía la noche. Desde ese lugar se podía divisar la
Cordillera de los Andes a través de los álamos, entonces proyectaron una casita, con un gran ventanal hacia las nieves. Jamás la hizo posible. Era necesario y urgía mejorar las ventas, las exportaciones del material, de la cantera, disminuir los costos e incrementar la producción.

Y el taladro sigue moliendo, girando, como girando fueron los sueños; siempre ansió algo más, como un prototipo ejemplar del existencialismo, algo concreto que colmara de gozo su espíritu burgués y llenó de ganado pampeano la estancia, animales que había que llevarlos a la veranada, para que pudieran subsistir, y forestó con sauces, tamarindos y chañares, la arisca tierra, árboles que todavía no alcanzaban a darle sombra.

El parlotear grosero y los gritos de los obreros, no logran desterrar mi último sueño. LA CASA DE LOS LEONES, en el cerro del mismo nombre, quizás porque allí habitaban los leones de la sangre, de esa sangre que aunque vieja, contenía torrentes nuevos de creatividad; con ella planeamos donde sería el taller, lugar donde volvería cincelar, a preparar exposiciones, aquí el torno, más allá el banco, al lado el atril y en el medio de la sala un gran disco al que un motor le daba movimiento, donde la India posaba para mí. Por el Este una enorme galería dejando pasar el sol andino. Una escalera de metal, casi vertical daba al altillo donde estaba la habitación revestida de troncos. Abajo la cocina y el escritorio de mi mujer, donde ella escribía y el galpón donde almacenar víveres.
LA CASA DE LOS LEONES, si parece una fantasía el nombre, una irrealidad del ayer, lo que no fue aquella mi mujercita, porque fue presencia en los días grises, caricia en la tempestad, dulzura, en la amargura; en pos de aquel indefinido amor edifiqué la casa y coloqué cada ladrillo y el molino que cruzaba el cielo con sus aspas. Porque nadie como ella, para entender lo cósmico del espacio, el movimiento de las rosas en el patio, cuando las acariciaba el aire, nadie como ella para quedarse horas observando a las garzas cuidando sus huevos en la laguna, nadie como ella para adornarse de juncos.

LA CASA DE LOS LEONES, estaba a una hora del centro de Malargüe, había que atravesar vados y cañadas, con el riesgo de empantanarse. Unos mil metros antes nos bajábamos de la camioneta y caminábamos abrazados hasta llegar al puente del Río Grande. Allá en la subida, cerca del volcán apagado emergía la casa. Si llegábamos de noche podíamos observar la luminosidad de los ojos del toro, revestido de escoria volcánica y en posición de embestida, que adornaba el llano, ese toro, disfrutaba yo, la heredad de mis ancestros.
En las tardes brumosas de viento, salíamos a andar, a complacernos del lenguaje del clima sureño, cuando nos empujaba , hasta casi voltearnos, nos sentábamos en los cortaderales y allí entre la arena, el ruido de las hojas, las martinetas y alguna que otra bandurria, planeábamos tantas cosas sencillas , sólo cosas del alma.
Un tenebroso amanecer me pareció que aquella mujer solaz de mi soledad, mi pequeña Indiecita, de ideales demasiado quiméricos, no encajaba en la clase social a la que pertenezco y la desterré de aquel paraíso.
Hoy mientras esta maquinaria da vueltas, hago un recuento de lo dejé en espíritu y tengo en capital, se que estoy vacío, sin vida, como este mineral que cae, derecho a revestir alguna lujosa pared, donde seguramente, no estará mi reina, la Indiecita de la Casa de los Leones.


domingo, 30 de marzo de 2008

SI FUERA POSIBLE COMANDANTE

SI FUERA POSIBLE COMANDANTE

Ah, si fuera posible sanarte
colocarte toda la carne , y toda la piel
y encauzar los ríos de tu sangre
y devolverte el alma y sacarte las balas
para devolverte el hombre .

Ah si fuera posible
reintregrarte tu uniforme
Comandante, temblarían los opresores
con solo pensarte.

Ah¡ si fuera posible
traerte tus soldados,
a la Tania a Camilo a Raúl,
otorgarles la posibilidad de rescatarnos.

Si fuera posible
lamer tu sudor y empaparnos
de tu hombría.
Vestirte de nuevo
con botas de plomo
y corazón de ángel.

Ah si fuera posible encontrar
tu fusil y tus palabras y tu sangre
bebida por la tierra y tu llanto
mordido por los dientes
temblarían los imperios
con solo nombrarte.
DIANA OLMEDO
ver también en
http://comarcadelosespiritus.blogspot.com/

lunes, 24 de marzo de 2008

JULIA ESPERA


Ahora ya no dice, si mañana despierto. Cada día espera despertar el otro día. Ayer me dijo: -no me quemes si muero-, -quiero estar con tu padre-. Yo le contesté: -mami, estoy pagando la cremación. -Es que yo quiero estar con tu padre- me respondió. Anoche soné, que el venía, y me dijo no tengas miedo, es fácil morirse. Y yo me dormía, y mientras dormía volaba y llevaba en mis manos los zapatos y me introducía en su tumba y allí me quedaba. Todo está abandonado allí, está ytu nombre y el de tus hermanos. No tengo miedo es fácil morirse.

jueves, 17 de enero de 2008

callito

Son las 12 de la noche es decir comienza a nacer el día jueves 3 de mayo, te paso a continuación la carta que te escribí para la Navidad del 2000.

Querido hermanito Carlos:

Se que soy un vaga, ya que note había escrito, y esto te lo había prometido . Espero estés bien en compañía de Laura. Nosotros, yo Mami y Tati, estamos bien, siempre tirando.
Perdonáme por no haberte escrito. Dicen o alguien no sé quien, dijo alguna vez: "ser amigo es no tener que pedir perdón", es decir que si uno quiere no debe hacer cosas indignas para luego pedir perdón. Pero yo ahora te pido perdón por todas las veces que te fallé. Te fallé con mis silencios, un tanto prolongados, por todas las veces que no te tendí una mano. ¿Te acordás, aquella la de tu primera fuga en calle Entre Ríos?. Vos te habías subido arriba del techo. Yo estaba segura, bajo el techo, y vos allá arriba con todo tu coraje para enfrentar el mundo. Después, fuerom muchos los que te abandonaron , la sociedad que no se hace cargo de los seres marginados, de los niños de la calle , tu madre, tus hermanos, quedaste con tu niñez, abandonada en la vida, y debiste ser adulto de repente. Desafiaste la vida, y te hiciste a la gran ciudad. Siempre, confié en vos, en que eras un ser adulto, maduro y que ibas a volver y así lo hiciste. La vida es dura y te golpeó muchas veces, en cada uno de los despidos laborales, en cada cambio de destino que le diste a tu vida. Ahora a la vuelta de las cosas, debo decirte con mucho amor, que te extrañamos, que sos un ser especial para nosotros, por tus vivencias, tus chistes, tus arrebatos, tus inconciencias, pero especialmente, te quiero, porque sos la única persona en el mundo, aparte de mi hijo que realmente me quiere y estás siempre conmigo. Conocés cada una de mis caídas, derrumbamientos de vida, y jamás te colocaste en Juez. Guardaste prudente silencio como quien comparte el dolor del fracaso en la batalla. Pero también, entendés, que cada fracazo es una antesala del triunfo, de ese triunfo al que he llegado con las rodillas bastante lastimadas. Mi hijo, es mi mejor herencia, es un hombre bueno y respetuoso, através de él he aprendido a quererte más a vos, ya que ha medida que lo he visto crecer, he entendido a modo de comparación que difícil te debe haber sido la vida a vos en la gran ciudad, cuando lo observo a él con su inconciencia y que todavía no vive en su piel cómo de terrible y escabroso es el mundo allá afuera , ese mundo al que vos fuiste lanzado casi a la fuerza cuando todavía te hacían falta las caricias de tu madre. Te he recordado mucho siempre, estos días que se acerca NAVIDAD , y uno tiene deseos, buenos deseos, de que a los seres que queremos, les vaya bien.


Te copio el mensaje de la tarjeta que hice para vos en ocasión de la navidad Pasada:
"
Querido Carlos:

Todavía guardo en mi memoria, tus pequeñas manos de las que me aferraba jugando en la acequia de calle Santa Fé 619.
Allí a la orilla, hacíamos castillos de arena.
Todavía, sigo construyéndolos, muy, dentro mío- Nadie, ningún vendaval, ha logrado destruírlos, algún día, estoy segura se cumplirán todos los sueños que construímos siendo niños.

Besotes de todos nosotros. Cuidate por todos los que te queremos.

sábado, 27 de octubre de 2007

YO TE CONVOCO CHE- PROF. DIANA OLMEDO

Yo te convoco Che

Yo te convoco Che
desde la gleba encendida
que desborda los surcos de mi ser
y enarbola las banderas rojas del ayer.

Desde el torrente de libertad
que me ha poseído
Yo te convoco Che,
desde la hembra tierra,
que te albergó en su ser

-defendedor del campesinado-
-dador de lucha-
Yo te convoco Che,
para que sea posible
estructurar el ideal
y demoler los cimientos
del imperialismo.

Yo te convoco Che ,
porque anochecida está América
porque las selvas han sido taladas,
porque los niños han sido abandonados,
porque el campesino ya no tiene su tierra,
porque el obrero ya no tiene trabajo,
ni la madre el pan para su prole,
ni el anciano su techo.

Yo te convoco Che,
desde tu indígena nombre
desde el mapuche indoblegable que te poblaba ,
desde el quijote que te poseía,
desde mi opresión que seguirá siendo
si tú no regresas
con tu boina española
y las quimeras enteras,
si tú no regresas
con tu osamenta de diamantes
a parir de nuevo la bravura
que te envestía.

sábado, 6 de octubre de 2007

ERNESTO CHE GUEVARA -Diana Olmedo

AHORA

Ahora cuando tu sangre
todavía está hirviente
y el barro de la desidia se revuelca
en tu esqueleto,
tu esqueleto, símbolo de la liberación cubana
Ahora cuando América duerme en silencio
de huelgas, porque se proyecta legislarlas,
para amordazar los derechos de los desocupados.

Ahora cuando el campesino
a arañado la tierra, buscando el fruto que alimente.
en este mundo de poderosos y marginados, surge
tu figura libertadora.
- portador de ideales-
guerrillero de sueños-
-cubano por elección -
-araucano por denominación-
Cercenaron tus alas ,
pero no tus ideales.

Ahora, cuando las garras
del imperialismo
hieren más.
tus huesos me ayudarán
a entender, como se muere de pie
con todo el coraje al hombro,
como se puede estar tan vivo,
después de tanta muerte.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Museo Municipal de Historia Natural -Prof.Diana Olmedo

The Museum of Natural History is located to 6 kilometers away from the urban area.
It is an old building, that dates from 1945.
It has many dependencies: Antropology , Paleontology, Zoology, Geology and Botany.
Downstairs, there is the main room with the History of evolution of the life. There are we can observe worlwide minerals and great painting refering of the evolution. In the wall, there are photographies of Astronomy with refering. Next the main room, there is the Paleontology which astonishes with big pictures that determine the evolution of life. This room is very updated by its contents and schemes. Upstairs, there are the cultures of the center west the Argentine. There are located en display cabinets. There also are animals of the local fauna and exoticones.
Moreover, a beautiful Botanic Park surrounds the whole building .
Welcome to the Museum of Natural History.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Mi amor esperó en vano entre las brumas

el hilillo del sol de tu regreso,

de ese regreso tuyo, tan soñado....

Alfredo Bufano

FELIPA F. DE LAGIGLIA

La racional actitud se te fue

entre crueles desmemorias .

Hace ya tiempo partiste

portadora de olvidos prematuros

timoneando las costumbres familiares.

Nada resta del volcán de tus ojos,

ni del firme aferrar de tus manos

desde donde surgían,

como hadas misteriosas los pasteles

y pucheros con que nos entibiabas.

Nada resta de la maestría de tus tejidos

donde acunaste las ternuras

de tus hijos y nietos.

Enraizado está el temblor en tus pasos,

y naufraga la mirada, buscando

inocente esos seres que ya no conoces.

Hace ya tiempo te perdiste,

se diluyó tu patronal presencia

y el firme liderazgo de la casa.

Primero abriste las puertas

del pasado y de allí no regresaste,

dejando la baraja de conflictos

depositada en un tiempo sideral.

El afecto de los que te amamos

no logra rescatarte del abismo,

te tendemos la soga de la vida

vanos intentos,

no logras alcanzarla y te dispersas

porfiadamente,

en la ignominiosa espesura del olvido.

Más hoy dijiste con racional coherencia

dirigiéndote a Margarita:

"Estoy buscando la vida".

Estabas en la cocina,

de camisión y chinelas,

seguramente, porque desde la cocina

vivías para nosotros.

Diana Olmedo

18-12-99

miércoles, 5 de septiembre de 2007

EL REGRESO A. Bufano.

Las distancias, los mares y los astros

te hicieron lejanía en mi recuerdo.

Tu presencia en mi alma hecha de siglos

era lluvia unas veces y otras viento.

Mi amor esperó en vano entre las brumas

el hilillo del sol en tu regreso,

de ese regreso tuyo, tan soñado,

y que ha sido tan solo un pobre sueño.

Un pobre sueño como tantos otros

que un día entre mis hierbas florecieron.

Lábiles juncos cuyo aroma ahora

me llega, como tu alma, desde lejos.

Una tarde otoñal, honda de nubes

y amarilla de hojas y de tedio,


por tres palabras simples como el agua

fina y celeste de los arroyuelos

supe que tú ya nunca volverías

a nuestra casa! Pero yo te espero!

Te espero aún, no importa que a mi alma

le hayan dicho que has muerto.

Un día has de cruzar el mar ignoto,

entre las jarcias de espectral velero

y tocarás la orilla que dejaste

y vendrás a mi encuentro,

azulando el camino con tus ojos

y aromando la tierra con tu cuerpo

las tres palabras se abren en mis carnes

como tres rosas! Pero yo te espero!


MARCO GEOGRAFICO:

Hay muchos elementos naturales o bien de la naturaleza para expresar la magnitud de sus sentimientos (mares, astros, lluvia, viento, brumas, sol, hierbas juncos, otoñal, hojas, nubes, agua, arroyuelos, camino, tierra, rosas)

MARCO BiOGRAFICO

El poema se gesta en dos sentimientos inmensos y contrapuestos, que son el dolor y el amor. Ambos se manifiestan en lo más grande y sensible que tiene el ser humano y que es el alma. El dolor se hace presente cuando el se entera de la muerte de su hermana.

Además hay otro elemento importante y fundamental que es la muerte y que en este caso es la que provoca el dolor. Y parece que el corazón de el poeta no acepta ésta decisión divina de separarlos y por más que el sabe que es imposible, sigue esperando. Alguien dijo acertadamente alguna vez “El corazón tiene razones que la razón no entiende.”

El regreso

Cuando el destierro nos arrebata un ser querido parece que un pedazo del corazón hubiésemos perdido.

Geográficamente, sideralmente, en una el cuerpo y en la otra el alma, las distancias, esas distancias, de las que nos habla Bufano configuran “ la lejanía” en el recuerdo.

Una lejanía, que se nos antoja, una paradoja, y porque no una antítesis, porque ella (su hermana) está presente, no la nombra, pero se advierte en el “te” y “tu” el núcleo de su presencia fraternal.

Una parte (mi amor) espera entre la niebla (lo gris de su existencia) el día nuevo, el día soleado que traerá (desde su fe) el tan esperado ser femenino.

Pero hubo muchos sueños, caducos como algunos arbustos, que sin embargo le embriagan desde el ayer, “aroma”, que a resultas es perenne, como el “ alma” desde lejos.

Aparentemente, es una estación otoñal, en la que se puede interpretar una plurisignificación, "otoñal”, porque temporalmente, efectivamente era el otoño, pero no olvidemos que el escritor dijo “hecha de siglos” refiriéndose al alma, un ser envejecido de espera o en el ocaso de su vida, cuando ya están amarillas las páginas de su existencia.

Las nubes allá en lo alto se le antojan “hondas” quizás profundas, y en ese clímax, el autor se enfrenta a la dura realidad “supe que tu ya nunca volverías” para concluir el verso con una antítesis “Pero yo te espero”.

“Te espero más allá de la muerte, “un día has de cruzar el mar ignoto”

Convoca a su amor (a ella), océanicamente, la coloca en las “jarcias” pero no del todo porque “espectral” (velero) es un fantasma de su propio misticismo, la coloca en su esperanza, en la fe su regreso en “la orilla” y en el “encuentro”. Ella viene del cielo, desparramando sus ojos de azul “azulando el camino con sus ojos”, para volver nuevamente, cronológicamente, físicamente a la tierra, y como una antítesis dice: “aromando la tierra con tu cuerpo”.

Prosopopéyicamente las tres palabras, se abren en sus carnes, como tres rosas, las que tienen espinas y causan dolor, el dolor de lo incomprensible, por lo determinado por DIOS ¡Pero yo te espero!

Podría decirse que este poema es una oración del regreso, un callado diálogo con el espíritu de su hermana.

Solamente un espíritu cristiano como el de nuestro escritor puede entender que hay una vida después de esta terrenal. El dice “vendrás a mi encuentro”, cuando en realidad el regreso se producirá en la máxima distancia señalada, en la mejor instancia que nos ofrece el cielo.

La muerte de su hermana es un hecho real, ella está sepultada en España y tiene además un marco geográfico y lírico: hierbas, juncos, amarillas hojas, tarde otoñal, honda de nubes, agua fina y celeste de los arroyuelos, quién podría decir acaso que estas imágenes no pertenecen a Mendoza?

Por último al decir de JUAN PINTO: “Es un poeta que descubre a Dios en la Naturaleza y se pierde en los atardeceres, en un acallado diálogo en las cosas de Dios: árboles, ríos, piedras nubes, flores, ecos voces animales. Y todo es para su verso castellano, o para dar la limpia y retozona canción lugareña, o para el erguido romance de siempre.”

Figuras literarias

Enumeración: “Las distancias, los mares y los astros”

El autor enumera y dice: “Las distancias”, enumerando ya que evidentemente en él había, dos distancias, la de esta tierra a España, y de la vida terrenal al Paraíso. Había que atravesar el mar para llegar hasta ella, su hermana (físicamente) o ascender a lo cósmico (espiritualmente)

Metáfora: “lejanía en mi recuerdo” por decir parte del cuerpo de ella. Asimismo esta figura puede considerarce como una paradoja, ya que la presencia del personaje es indiscutible al momento mismo de convocar la palabra al poeta.

Sinédoque: “en mi alma” por decir en mi, toma parte de la persona por el todo.

Hipérbole: “hecha de siglos” el alma formada por siglos, el alma vieja de esperar, se puede interpretar además una plurisignificación: se refiere a la eternidad del alma.

Metáfora: “lluvia” por decir llanto que produce la ausencia querida.

Metáfora: “viento”, al decir de un gran escritor: “Tengo recuerdos de los que nunca quisiera separarme, sin embargo me atacan como crueles enemigos”, el viento azota, el viento ataca.

Sinédoque: “Mi amor”, la parte por el todo “yo”

Metáfora e imágen visual: “brumas”, es decir desesperanza, por decir tristeza.

Metáfora: “hilillo de sol” por decir “Tibieza corpórea de su hermana.

Concatenación: “de tu regreso; de ese regreso tuyo, tan soñado” reitera el término regreso y finaliza con la metáfora “tan soñado” por decir tan ansiado.

Adjetivo descriptivo: “pobre sueño” minimiza sus desesperanzados sueños.

Comparación: “Un pobre sueño”, como tantos otros” hubieron muchas otras esperas hubo de claudicar muchas ilusiones de regreso.

Metáfora: “mis hierbas” por decir en el jardín del sentimiento.

Metáfora: “lábiles juncos” por decir caducos sueños, pero a pesar de ello de su fragil vida aún el “aroma” persiste desde muy lejos.

Comparación: “me llega como tu alma desde lejos” y dentro de esta figura el autor incluye otra sinédoque “tu alma” por decir “tu” la parte por el todo.

Cronografía: “Una tarde otoñal, honda de nubes, y amarilla de hojas y tedio”

Bufano, nos describe una estación otoño, estaba nublado, había hojas nubladas por todas lados, y eso le producía una sensación de hastío.

Topografía: “honda de nubes y amarilla de hojas y de tedio”

Comparación: “tres palabras simples como el agua”, porque los términos cual el agua son transparentes, el agua corre en el cauce, palabra avanza por el papel, el espacio y el sentimiento.

Imagen visual: “fina y celeste de los arroyuelos” el autor describe y compara el agua con la simpleza, la ausencia de mezcla con sustancias que la enturbien o complejen. Caracteriza al agua fina y celeste como es la de los arroyos de Mendoza que que es cristalina y pura. Pero cuando el poeta le da un color celestial , es que quizás está pensando que el agua de los arroyuelos de Mendoza es comparable con el cielo.

Concatenación: “Pero yo te espero. espero aún...” Hay una contrapocisión entre la razón y el corazón. Este no entiende de razones, y se resiste a resignarse y sigue esperando.

Gradación: “has de cruzar” “tocarás la orilla”, “vendrás a mi encuentro” el poeta va gradualmente hacia el el encuentro, más allá de la muerte.

Epíteto: Se refiere a un espacio desconocido y lejano que se supone se encuentra en la eternidad que sigue a la muerte y en la cual las almas se encuentran algún día. Hay además, entendemos una plurisignificación las profundidades máximas marinas aún son desconocidas (ignotas) por lo que el adjetivo ignoto a mar le es característico, o aún el autor asimismo puede referirse a un mar celestial y eterno, que también metafóricamente es ignoto.

Metáfora: “Aromando la tierra con tu cuerpo”, la parte material del ser humano que es el cuerpo que queda en la tierra, lo cual agrada a los seres queridos, y dice aromando por decir perfumando esta tierra.

Hipérbole: “las tres palabras” se abren en mis carnes, seguramente, así lo entendemos son las tres que le anunciaron la muerte de su hermana, y son las que le provocaron tan inmenso dolor.

Anáfora: “Y tocarás la orilla que dejaste”

“Y vendrás a mi encuentro”

Paralelismo: “azulando el camino con tus ojos”

“y aromando la tierra con tu cuerpo"

domingo, 2 de septiembre de 2007

DESCARNACION

Tengo el rostro arado de tiempo,
el vientre flácido, surcado de estrías
por los hijos cobijados.
La matriz vacía, estación abandonada,
por los que no descendieron
y los pechos como péndulos blandos, descansan
de la otrora turgencia.
Como si fuera poco las piernas celulíticas
sostienen mi estructura de no sinuantes contornos.
Pero esto es una escena por todos los ríos
caudalosos que me recorren, por la sangre
hirviente que me cabe buscando cauces de
ternura.
Quisiera que alguien entienda:
amo la mirada de Picasso,
vibro con las locuras de Dalí,
adoro la oreja ausente de Van Gogh
- mi imbatible torero del paisaje-,
y quiero ser el Lobo Estepario de Hermann Hesse,
y también ser esa mujer que amó Sábato
sólo porque la vió mirando un cuadro en El Túnel.
Quiero ser la Rosaura de Marcos Denevi y morir asesinada
por aquellos que alguna vez amé.
Quiero gastar estos ojos en otros ojos.
Mis manos en otras manos.
Idealizar la búsqueda de seres fabulosos,
quiero ser aquella de Pedro Salinas, la
elegida entre todas y que él me deba su voz
y ser la Compañera la del Trato de Mario Benedetti
y ser uno de los héroes de Ernesto Sábato para perpetuar en mi aridez
su embriagadora voz,
su voz denunciadora.
Despoblarme los grises de estación en estación.
No quiero la rutinariedad de la ama perfecta
de patos al horno y almidonados niños.
Quiero algo más, alguien que vea por mis ojos
alguien que no me quiera light, ni dócil,
Alguien que no exija pucheros recomendados,
o salsa de domingos, ni que gaste mis días
en sábanas desprolijas.
Quizás alguien me ame así como soy
una mujer de varias manos,
sólo, debería dejar descubrirme.
Pero no me engaño,
¿Podrá alguien hacerlo,
más allá de la carne?

miércoles, 29 de agosto de 2007

SE FUERON AL CINE

Mi papi era fanático del cine. Tanto los martes, jueves y sábados era infaltable. Tenía todo un método para escabullirse entre la gente sin pagar. Algunos días, sin que el acomodador lo advirtiera, juntaba las entradas que algunos tiraban y talones, luego en casa unía ambas partes, con una precisión increíble. Con esas entradas adulteradas, ingresaba al cine, sin pagar un centavo. Hablaba de películas y directores con absoluta autoridad. Algunos días la llevaba a mi madre. Ella se preparaba pintando sus labios y colocándose aros y collares, rematando con tacos altos clásicos, que alguna patrona, le había regalado. Se miraba en el espejo y decía:¿Cómo me veo?, ¿Estoy gorda?, ¿Tengo panza?. Nosotros tres revoloteando alrededor de ella. Lo importante era a la vuelta. Ella tenía una magia especial , para relatar las películas. A través de sus relatos, concurríamos al cine, describía los personajes exhaustivamente, con lujo de detalles, voces, risas, gritos. Mi padre nos contaba las películas de Disney. De vez en cuando, íbamos nosotros también al cine. La Julieta y Carlos concurrían, si habían logrado juntar alguna que otra moneda.

lunes, 27 de agosto de 2007

Esa era mi infancia, mi mami nos dejaba encerrados. A mi y a Julieta en una habitación a Carlos en otra. Cuando fuimos más grandes e íbamos a la escuela, ya no estuvimos bajo llave. Mamá se levantaba al amanecer para hacer el fuego y por desayuno nos preparaba maíz tostado con cebolla, en una sartén de hierro, que había sido de mi abuela Matilde. Al rato nos íbamos los tres caminando a la escuela 25 de Mayo, que quedaba a varias cuadras al norte de la calle Santa Fé. Todos los años menos infantil lo hice con mi hermano Carlos, ya que nos habían anotado el mismo día como fecha de nacimiento. En realidad yo soy 10 meses mayor que él. Ir a la escuela era todo un desafío. Cada día mi padre nos observaba los cuadernos y supervisaba las tareas. Hacíamos casi todo de nuevo, nos enseñó a borrar, a no doblar las hojas, a ser limpios, a no mentir, a ser prolijos, a leer de corrido y bien. Por la tarde nos dictaba una máxima que colocábamos después de la fecha en el cuaderno principal. Recuerdo una en especial: "Tierra rica y sin cultivar, no tiene nada que dar". Con ello nos connotaba que nosotros éramos ricos en espíritu, pero al espíritu había que fortalecerlo.
Recuerdo con alegría, mi horas de niña porque, esos recuerdos me abrigan el alma. Cada día mi madre partía a trabajar a la casa de los señores, nos dejaba con un cartelito un bollo de pan con dulce de batata por dentro y en cada uno el cartel con nuestros nombres, para evitar peleas. Julieta que era la más golosa, cambiaba los carteles, colocándole al bollo más grande su nombre. Mi madre llegaba al atardecer con el bolso lleno de cosas que le daban sus patronas. Lo que más me gustaba, era la pascualina, aún hoy me sigue gustando.
Fue una niñez, sin juguetes, sin grandes sueños, pero nos inculcaron el valor de la responsabilidad, la disciplina, la verdad. Uno de los recuerdos más gratos fue una vez que mi hermano me dibujó una hormiguita viajera en la portada de mi cuaderno de primero superior. Yo venía de un largo período de enfermedad (infección en los oídos).
Mis padres fueron como todos los padres de la época, golpeadores, rígidos, adustos, era un estilo de crianza, supongo. Mi madre no nos hacía caricias, creo que para hacernos fuertes. Mi padre nos tomaba como alumnos. Ni siquiera en las vaciones nos dejaba en paz. Todos los días nos hacía buscar en el diccionario cinco palabras, y con ellas debíamos escribir cinco oraciones coherentes. Era señal de entendimiento. Nos hacía caminar con un libro sobre la cabeza. Nos enseñaba inglés, hasta nos hacía cantar el tango Caminito. Horas y horas de caligrafía la de Cuellar, hasta que el rasgo fundamental, nos salía con precisión. Se adelantó años en la educación, también nos enseñaba inglés. En la escuela tampoco estaba ausente, hablaba con nuestros maestros se interiorizaba por nuestra educación escolar. Concurría a las reuniones de cooperadora. Nuestros colores los ataba. De esa forma no perdíamos ninguno. Los días de lluvia eran terribles, siniestros, no sabíamos donde escondernos. Se llovía toda la casa. Acá se hacía cierto eso que dicen que el sol es la estufa de los pobres.

viernes, 24 de agosto de 2007

EL RANCHO DE LA CALLE SANTA FE

La idea de escribir y contar hechos del pasado me fueron surgiendo a partir de reconstuir aquellos hechos que le han dado sentido a mi vida.
Cuando era niña vivía en una casa de la calle Santa Fe al 619 de San Rafael, era un rancho de la Familia Guillemot, inmigrantes franceses. Mi madre les hacía el trabajo en la casa a los patrones y ellos nos daban a cambio la casa.
Era un rancho de adobe, bien hecho. Tenía hacia el frente un galería abierta en cuyo centro estaba el baño (letrina). Hacia el Este estaba mi habitación la que compartía con mis hermanos Carlos y Julieta, la ventana también hacia el mismo punto cardinal, nos conectaba con la Familia Dalmau. Gritos y escándalos se escuchaban en forma permanente desde esa propiedad. Hacia el oeste la habitación de mis padres daba a un campito. Allí desde la ventana mi madre con los postigos semiabiertos , esperaba el regreso de mi padre. Fueron muchas noches.
Hacia el sur un patio nos separaba de la familia Algualcil. ¡Cuántos hornos caldeados! Cuando Doña Lucía horneaba las tortitas, nosotros yo mis hermanos Julieta y Carlos nos asomábamos por el tapial y ella nos regalaba a cada uno una tortita recién sacada- El aroma nos convocaba.
Por norte a la izquierda al frente estaba el Taller, mi padre a cada parte de la casa le daba un nombre jerarquizante, ahora a la distancia, me doy cuenta que en ese espacio rectangular, habían pocas herramientas. Hacia la derecha por el frente estaba la cocina, con una gran chimenea donde mi madre cocinaba a leña.
Todo era bello, para mi, pero especialmente los domingos, porque ese día mi mami hacía tallarines o pastel de papa. No teníamos horno, pero ella lo improvisaba con unas latas y allí colocaba el pastel, siempre lo hizo dulce. Hacia la tarde mientras nosotros dormíamos, hacía todas las tareas, lavaba los platos, la ropa, barría y luego regaba, el piso era de tierra. Como toque final, Mamita llenaba con agua un balde de lata . Cuando ella lo hacía era la señal de haber concluido el trabajo. Nosotros nos levantábamos y ella ya estaba preparando el mate. La casa nunca la pintaron, solo recuerdo el color del adobe, los arboles añosos que hacia el frente y al fondo abrazan la casa.